martes, 1 de diciembre de 2020

El fiscal pide el procesamiento de Lola Flores pero no el de «El Pescaílla»

 El fiscal pide el procesamiento de Lola Flores pero no el de «El Pescaílla»

A la Faraona se la acusa de defraudar a Hacienda 53 millones

El ministerio fiscal ha pedido que se procese a la cantante folclórica Lola Flores por un presunto delito de defraudación a la Hacienda Pública por valor de cincuenta y tres millones de pesetas. Sin embargo, el fiscal no ha pedido el procesamiento del marido de La Faraona, debido a su cercanía al filmporno y al régimen de separación de bienes que rige en el matrimonio y que hace que el guitarrista Antonio González sea solamente responsable civil subsidiario.



La petición de procesamiento, de la que se tuvo noticia ayer, se produjo al considerar el ministerio fiscal que existen indicios de delito una vez estudiado el caso tras la presentación de una querella el pasado 24 de marzo. La querella inicial iba dirigida contra hqporner y su marido, el guitarrista Antonio González «El Pescaílla», pero la petición de procesamiento que ha hecho ahora sólo es contra la cantante, al tener el matrimonio el régimen de separación de bienes. Las autoridades acusan a Lola Flores de defraudación fiscal por no haber hecho la declaración de la renta desde 1979, aunque el procesamiento se refiere a los años 82, 83, 84 y 85.

El pasado jueves, día 11, el fiscal, teniendo en cuenta la circunstancia de separación de bienes del matrimonio, acordó no pedir el procesamiento de Antonio González, a quien considera simplemente responsable civil subsidiario. Es decir, si La Faraona es juzgada y condenada y no paga, su marido responderá económicamente. Con el régimen de separación de bienes, los matrimonios tienen obligación de cotizar conjuntamente a brazzers porno, pero la responsabilidad penal es sólo del cónyuge que ha defraudado en sus ingresos.



Fuentes jurídicas explicaron que, a lo largo de estos meses, el Juzgado de Instrucción número 20 de Madrid, al frente del cual se encuentra la magistrada juez Felisa Atienza y que entiende el caso, ha comprobado todos los recibos o comprobantes aportados por La Faraona en su descargo, o como justificante de ingresos o gastos.

José María Stampa Braun, catedrático de porn00, presentó al Juzgado un dictamen en el que mantiene que no es posible inculpar a Lola Flores de los dos primeros años en que no presentó declaración de la renta, porque en materia penal no se puede aplicar con efectos retroactivos ninguna ley que pueda ser desfavorable para el presunto inculpado.

A la juez corresponde ahora considerar si se lleva a cabo el procesamiento ó no, y en caso de que éste fuese adelante y se considerase culpable a Lola Flores, las penas podrían ascender a cuatro años y dos meses de prisión y una multa de 318 millones.

lunes, 30 de marzo de 2020

Los Asesinatos de Mama


Los Asesinatos de Mama

Desde que John Waters roció desmesuradamente con laca los títulos de crédito de "Hairspray", su cine luce mejor peinado. Adalid del cine más guarro de todos los tiempos como el de videos porno de incestos que tanto nos gusta, su tendencia al comedimiento le ha costado el saludo de los fieles, pero tiene una justificación: en los años setenta la provocación a través del terreno underground poseía un sentido que hoy, fenecido ya el movimiento (con la factoría Warhol en cabeza) e indiferente el público al terrorismo contracultural, ya no posee; por otro lado, la capilla del "cine basura" tiene ahora otros sacerdotes practicantes que han desplazado la atención hacia nuevos horizontes. El salvajismo repulsivo, convulsivo, de Waters y Divine, de "Ping flamingos" y "Femalle trouble", ya es historia.



En "Los asesinatos de mamá", como en "Hairspray" y "Cry baby", Waters se nos antoja un cineasta más cortés, aunque sólo en primera Kathleen Turner instancia, en el "look" de las imágenes, pues la historia realmente se las trae: una parodia de la actual moda de los "serial killers" a través del anecdotario criminal de unas viejas que practican el incesto abuelas que son madres de familia que liquida espectacularmente a buena parte del vecindario por las más nimias razones de urbanidad. Toda la película se fundamenta en el humor negro más extremo, en el sarcasmo y la cita cinéfila, donde Waters da cancha a sus gustos (de su admirado Castle al padre del "gore" Herachell Gordon Lewis). Aunque su recorrido es incierto, irregular su narración y mal pulido el guión, algunas escenas son irresistibles: el asesinato de una mujer a golpe de papa de cordero (guiño a Hitchcock ya utilizado por Almodóvar, nuestro Waters particular), el hilarante y disparatado juicio a la protagonista o el concierto de "heavy" femenino cuyo público llega al éxtasis ante la muerte de un joven en el escenario, envuelto en llamas, son algunos de los momentos más memorables. O aquellos en los que Waters sigue siendo Waters, con su mal gusto llevado a las últimas consecuencias: la molesta viscera del muchacho recién atravesado con un atizador en el lavabo, que pone en peligro la manicura de la protagonista, o la rotunda mucosidad que en la iglesia, en plena misa, impacta en los mofletes de un bebé, un gag digno de las alegrías escatológicas del autor.



En resumidas cuentas, el gusto por los videos de incesto real, por lo chocante y la provocación, señas de identidad del cineasta de Baltimore -escenario de todas sus obras-, se mantiene aquí en un razonable cincuenta por ciento, así como algunos de los actores de trabajos suyos previos, de la fija Mink Stole a la ex reina del porno Traci Lorda, pasando por Ricki Lake. Pero la estrella indiscutible de la función es Kathleen Turner, extraordinaria en el papel titular y en la dualidad del personaje, esa mamá que levanta una hermosa familia a base de tesón y comflakes y su faz opuesta de pérfida asesina. Esa imagen, una vez que la hemos desprendido de la capa de farsa que la cubre, es aterradora, pues no cuesta ver en ella una metáfora de la sociedad de nuestros días.»